BAJO TU AMPARO NOS ACOGEMOS ¡SANTA MADRE DE DIOS!

HOMILIA 1 DE AÑO 2018

Card. Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas.

 BAJO EL AMPARO DE MARÍA,  MADRE DE DIOS.

Concluye el año 2017 y comienza el año 2018.  Sin duda, estamos preocupados por las dificultades que estamos experimentando. Pero hoy, 1 de año, en esta celebración religiosa y eucarística nos llenamos de luz, de fuerza y de esperanza que nos comunica Jesucristo para afrontar adecuadamente, cristianamente lo que nos depare el Señor  en este año que comenzamos.

Celebramos en  esta Santa Eucaristía  de 1 de enero la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Los católicos comenzamos el año celebrando a nuestra madre celestial, y poniéndonos bajo su protección. Hay una hermosa plegaria a María que dice:
“Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien de   todo peligro líbranos siempre, Virgen gloriosa y bendita!”

Pues bien. Que oportuno es invocar el auxilio de nuestra amorosa madre celestial al comenzar este año. Iniciamos el año nuevo 2018 tomados de la mano de María, nuestra madre celestial, vida, dulzura y esperanza nuestra.  Bendecimos a Dios, pues para salvarnos escogió el camino de la encarnación.  Y para asumir nuestra humanidad, escogió a María, la doncella de Nazaret, que aceptó de corazón haber sido elegida para ser la madre del Mesías. Con toda la Iglesia la proclamamos  la Madre de Dios, pues el fruto de sus entrañas no es otro que la segunda persona de la Santísima Trinidad, el Hijo eterno de Dios hecho hombre.

Por eso, al iniciar este año y todos los días bajo el amparo de María Santísima,  los cristianos  lo hacemos confiados en la gran bondad del Señor, y llenos de esperanza en su divina Providencia, que dispone todo para bien de quienes lo aman, y que quiere nuestra felicidad. De hecho, es Dios quien ha colocado en nuestros corazones el ansia de felicidad, pues nos ha creado a imagen y semejanza suya, que es la plena felicidad.  Afrontemos, pues,  este año 2018 con entusiasmo, confiados en  el amor de Dios y, aunque mucha gente dice que este año va a ser muy difícil en Venezuela, nosotros vamos adelante con optimismo y firmeza. Sabemos que, como dice San Pablo apóstol,  “todo  coopera para el bien de quienes aman a Dios” (Rm  8,28).

SER BUENOS PARA SER FELICES

Todos queremos ser felices. Y  en el sermón de la montaña  Jesucristo nos indica el camino hacia la felicidad: “Dichosos los pobres en el espíritu…dichosos los limpios de corazón… Alégrense y regocíjense, pues su recompensa será grande en el Cielo” (Cfr. Mt 5, 1-12). Y más tarde, Cristo  resume esas enseñanzas cuando nos dice: “Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc 11, 28).

Pues bien, mis queridos hermanos y hermanas, y en particular mis queridos seminaristas: Si queremos ser felices tenemos ineludiblemente que poner en práctica la Palabra de Dios, que nos invita a amar al prójimo, a ser honestos, a respetar la familia y el matrimonio, a rechazar el odio y la violencia, y trabajar por la paz.  Si queremos ser felices, los  ministros del Señor y los futuros sacerdotes tenemos que practicar las virtudes, que son precisamente las actitudes de quienes permanentemente buscan cumplir la Palabra de Dios. Sin virtudes no hay felicidad posible, pues el pecado, que es lo contrario a la virtud, genera y provoca problemas dramas, tragedias y muerte. Todo lo contrario a la felicidad. Hoy Dios nos llama a ser felices y para ello, a  desterrar el pecado y  a superar con una vida recta, santa y justa, las dificultades que vamos encontrando en la vida.

TRABAJAR POR LA PAZ

Hay muchas expectativas, unas  luminosas y otras  sombrías con respecto a este año 2018.  Cada uno de nosotros debe afrontarlo personalmente, con fe en Dios, y con el propósito de ir por su camino, que es el camino del bien, pues ese es el camino hacia la felicidad. Y trabajar por la paz.  ¡Felices los que trabajan por la paz! (Mt 5,9).

Los pueblos suelen tener muchas dificultades para vivir en paz. Y  las causas de esas dificultades son las  conductas erradas de las personas. Y en particular de los poderosos: los dirigentes y potentados. Pero también de los mismos ciudadanos. El olvido de Dios  y la indiferencia religiosa, el odio y el egoísmo, el afán de lucro y la idolatría del dinero, el ansia de poder y la soberbia política, el desenfreno de las pasiones, el ocio y la pereza…Por eso, necesitamos en Venezuela  una profunda renovación espiritual, una intensa conversión moral a nivel social, nacional, comunitario. Es preciso que dejemos a un lado el pecado, que es la fuente de la injusticia, de la pobreza, de las tragedias, del horror de la muerte injusta. Y que todos hagamos lo que esté a nuestro alcance para lograr la paz.

En particular, es preciso que el Gobierno  asuma con responsabilidad su deber de proteger los derechos de los venezolanos: a la vida,  protegiéndonos de la delincuencia; y el derecho a  la salud: potenciando los hospitales y servicios de salud, y sobre todo, resolviendo el gravísimo problema de escasez de medicinas. Es preciso que el gobierno tome la medidas necesarias para frenar la inflación, actualmente la peor del mundo, que está causando hambruna entre los venezolanos. Hay  también problemas políticos que se deben resolver, y para ello están planteadas las elecciones presidenciales. Por eso es preciso que se den las condiciones de equidad y justicia  transparencia para que haya unas elecciones verdaderamente libres y justas. Todas estas cosas debemos exigirlas los ciudadanos.

 CONCLUSION

Mis queridos hermanos:

Si queremos ser felices tenemos que renovarnos espiritualmente. Si queremos ser felices hemos de agarrarnos de la mano de Dios y caminar con El, escuchando y cumpliendo su palabra.

En esta  solemnidad de María, Madre de Dios, nos ponemos bajo la protección de María Santísima de Coromoto, nuestra madre celestial. Por su maternal intercesión pidamos a Dios por nuestras familias, por los jóvenes y los niños, por los presos de cualquier condición, por los enfermos, por las víctimas de la inseguridad, por los que sufren en cualquier forma.

Pidamos a Dios para que los dirigentes políticos, tanto del gobierno como de la oposición, y por los dirigentes de los diversos sectores de actividades del país, la economía, la cultura, los gremios, los estudiantes, todos ellos, quieran trabajar verdaderamente por el bien común de todos los venezolanos. Pidamos sobre todo, que los venezolanos podamos resolver nuestros conflictos de manera pacífica.

¡FELIZ AÑO PARA TODOS! Que Dios nos bendiga. Que nuestra Madre celestial nos proteja. ¡Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios! Amén.

+Jorge Urosa Savino

Cardenal Arzobispo de Caracas,

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