Adviento “Tiempo de Esperanza” – Pbro. Reinaldo Gámez

nodejesquenadieContinuando con nuestras reflexiones sobre este Tiempo que ha comenzado y, con el cual hemos iniciado un nuevo «Ciclo Litúrgico», creo que es conveniente destacar un aspecto fundamental del Adviento: la Esperanza.

La virtud que se debe ejercitar y fortalecer por excelencia en este Tiempo es la virtud de la esperanza. La esperanza en el «Cielo» que nos ha sido prometido y que ya Jesús ha abierto para cada unido de nosotros con su pasión, muerte y resurrección. La esperanza allí donde Jesús mismo nos ha dicho que hay una estancia, una morada preparada especialmente para cada uno de nosotros… Es Él quien nos dice: «Crean en Dios: crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; sino os lo habría dicho; porque voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde esté yo estén también ustedes» (Jn 14, 1-3). ¡Ésta es nuestra Fe!; ¡Ésta es la Fe de la Iglesia!, que gloriosamente siempre hemos de profesar llenos de alegría y gozo en el Señor… Y, al hablar de fe, podemos recordar esa sencilla pero a la vez profunda definición que encontramos en la Carta a los Hebreos 11, 1 que dice: «La fe es garantía de lo se espera; la prueba de lo que no se ve». O sea que por el Don del la Fe podemos creer (con certeza) anticipadamente lo que esperamos…

La lectura y meditación de la Escritura es uno de los medios que el Espíritu Santo ha suscitado en la Iglesia para avivar en nosotros esta fe. De hecho, es emocionante y al mismo tiempo cautivador, escuchar en la Liturgia de la Palabra de la Eucaristía de estos días, cómo en Jesús se ven cumplidas todas las promesas hechas de antemano al Pueblo de Dios. Porque así es Dios, dice y, hace, promete y, cumple. Su Palabra es creadora y transformadora. Por eso, no se trata simplemente de esperar por esperar, incluso sin saber qué se espera. Se trata de esperar con fe, con certeza de los que no se ve.

Hay personas que no saben esperar y esto les lleva a comportarse de una manera incoherente e insensata ante las verdades que les han sido proclamadas. Sí Dios lo ha prometido lo cumplirá. Esto, no sólo para hablar del cielo. Nosotros debemos movemos no tanto por lo que dice la Prensa o los demás. Cierto, debemos escucharlos; pero lo que debe movernos es lo que verdaderamente creemos. Y si Dios ha puesto en tú corazón que va hacer algo en tu vida, en tú familia, en tú País, etc., aunque todo alrededor diga lo contrario, créelo, Él lo hará; porque Dios es siempre fiel.

Así pues mis hermanos y hermanas, nuestra más profunda esperanza está en que el Señor, que ya ha venido, vendrá por segunda vez, pero ahora, revestido de gloria y majestad. Y no solamente eso, ¡Él viene hoy! ¡Y viene con Poder a nuestras vidas! Así como toda la historia de salvación del Pueblo de Israel estuvo marcada por los signos, los prodigios y portentos que Dios realizaba a su paso y que en la persona de Jesús llegaron a su plenitud venciendo a nuestro mayor adversario: la muerte; de la misma manera quiere Dios actuar hoy en nosotros. ¡Cuánto quiere hacer el Señor en nuestras vidas!

Este tiempo comporta por tanto una llamada igualmente especial a abrirnos al Poder de Dios y aprovechar intensamente esos momentos en los que especialmente Él está viniendo hoy a nuestras vidas como son los sacramentos, las asambleas de oración, la visita al Santísimo, etc. y, por supuesto, la Eucaristía, su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, la comunión sacramental con Él.

El Pesebre (la cueva pobre donde nació el Señor) que muchos ya comienzan a elaborar, es antes que un adorno tradicional, un signo que ha despertar en nosotros el Amor y la Ternura de Dios, entre otros… Pero también mirar y contemplar este lugar pobre donde nació el Señor que ha de despertar en nosotros: humildad. Menciono esto porque muchas veces para experimentar el Poder de Dios en nuestras vidas necesitamos hacer actos de humildad para creerle a Él, para esperar en Él -en su manifestación-, para sabernos abandonar en Él y no olvidar que con Él TODO y, sin Él nada. Y si realmente hay necesidad de un hecho portentoso, Él lo hará.

Bendiciones a todos…

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Una respuesta a Adviento “Tiempo de Esperanza” – Pbro. Reinaldo Gámez

  1. Hortensia Esculpi dijo:

    Hermosas palabras que lo llenan a uno de Fe y Esperanza! Que Dios y la Virgen lo bendigan

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