¿Qué significa ser testigo de Jesús?

Ser testigo de Jesús es mucho más que haber oído el nombre de Jesús, incluso es mucho más que haber asistido alguna vez a una iglesia adonde se predique el nombre de Jesús. Ser testigo de Jesús conlleva a tres aspectos completamente necesarios para todo cristiano:

  1. Conocer a Jesús
  2. Dar testimonio de Jesús
  3. Tener el Espíritu Santo

 Conocer a Jesús

Nadie puede ser testigo de Jesús si antes no ha tenido un encuentro personal con Jesús. Por definición, un testigo es alguien que ha visto u oído de primera mano acerca de algo de lo cual tiene conocimiento, por ello para ser testigo de Jesús antes hay que tener un encuentro personal con Él, es decir que le debe conocer.

¿Qué es un encuentro con Jesús?

Conocer a Jesús va mucho más haya que el solo hecho de saber que Él existe. Santiago dice que “Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.” (Stg 2:19). Un encuentro con Jesús es haber experimentado un nuevo nacimiento por haber creído en su obra redentora. Es haber experimentado un cambio de rumbo en la vida.

Es interesante notar en las escrituras, que antes de la resurrección, los discípulos del Señor anduvieron mucho tiempo con Él y sin embargo no habían tenido un encuentro con Jesús, pues aún y cuando le seguían, no estaban dispuestos a vivir y a morir por Jesús. Luego todo cambio cuando tuvieron un encuentro con el Jesús resucitado y luego fueron llenos del Espíritu Santo. Después de dichos acontecimientos, el Pedro que había negado tres veces al Señor (Mt. 26:69-75) se convirtió en un hombre valiente, que hablaba sin miedo (Hch. 2:38-40) y que estuvo dispuesto a dejarlo todo por el Señor. De igual forma, Pablo, quien era un perseguidor de la iglesia, se convirtió en uno de los más fervientes Cristianos cuando camino a Damasco tuvo un encuentro con el Cristo resucitado (Hch. 9:1-22).

El día que tuve un encuentro con Jesús mi vida cambio por completo, hice una simple oración, sin imaginarme que eso podría influir en alguna manera el resto de mi existencia. La oración fue bastante sencilla, reconociendo que era pecador y que Jesús había muerto por mis pecados. No vi que los cielos se abrieran, ni tampoco vi caer fuego del cielo, pero sin embargo ya nunca más fui el mismo a partir de aquel día. A los pocos días me encontré con una gran sed de conocer más de Jesús. Por primera vez abrí la Biblia no por obligación de leerla, sino por el deseo ferviente de conocer más del Señor.

A partir del momento en que reconocí mi posición como pecador me fui paulatinamente convirtiendo en un Testigo de Jesús.

  1. Dar testimonio de Jesús

No se puede ser testigo de algo o alguien, cuando no se da a conocer a otros los hechos de los cuales se ha llegado a tener conocimiento. No se puede ser testigo de Jesús, cuando no se testifica a otras personas acerca de Jesús.

Después de que Pedro tuvo su encuentro con Jesús resucitado y fue lleno con el Espíritu Santo, él “con otras muchas palabras testificaba” (Hch. 2:40). No había forma de que alguien detuviera el deseo que Pedro tenía de hablar a otros acerca de Jesús. En el primer sermón de Pedro se convirtieron a Jesús “como tres mil personas” (Hch. 2:41).

Muchos no comprenden por qué los cristianos tenemos un deseo ardiente de testificar acerca del Señor. No entienden como alguien sacrifica tiempo y recursos con tanto ímpetu a una labor de naturaleza espiritual. La explicación al comportamiento cristiano de testificar es bastante sencilla, el encuentro con Jesús ha tenido un impacto tal que hace germinar de lo más profundo del ser la necesidad de contar a otros acerca de la experiencia vivida, pues es algo sin precedentes e inigualable en la vida del ser humano.

En cierta ocasión los fariseos le pidieron a Jesús que callara a sus discípulos, a lo cual Él les respondió que sí ellos callaban las piedras hablarían (Lc. 19:39-40)

  1. Tener el Espíritu Santo

Jesús les dijo a sus discípulos antes de su ascensión en Hechos 1:8  “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

No se puede ser Testigo de Jesús sin haber recibido el Espíritu Santo. Jesús dijo que como efecto de haber recibido el Espíritu Santo, los discípulos serían testigos de Él. Jesús sabía que ellos por si solos no podrían hacer nada efectivo para el Reino de Dios.

El cristianismo sin el Espíritu Santo no es más que una filosofía. Pero gracias a la bendita venida del Espíritu Santo, el evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. (Ro. 1:16)

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