La bendición de Papá y Mamá

famiia_orandoEs la voluntad de Dios que los padres transmitan la bendición a sus hijos. Sin embargo “ésta es la gran herida mundial”, nos decía el padre Felipe. La mayoría de las personas, en todos los países del mundo, hemos sufrido, parcial o totalmente, la carencia de la bendición del papá, y muchísimas veces también de la mamá. El tomar consciencia de esto nos facilita el camino hacia una profunda sanación interior, que pasa por el perdón a papá y mamá y a nosotros mismos, poniendo todas nuestras carencias afectivas y nuestra confianza en las manos del Señor Dios.

La bendición de papá y mamá no es algo que se da sólo en ciertos momentos especiales, como cuando, al salir de casa, el papá le dice al hijo “Dios te bendiga, hijo”, sino es un proceso continuo, desde que el niño nace y aún desde antes que nazca, y sigue durante toda la vida. El niño necesita de las dos bendiciones para desarrollarse en todos sus aspectos psico-afectivos y espirituales. El niño que tiene la bendición es seguro de sí mismo, sin ser jactancioso; sabe relacionarse bien con los demás; sabe tomar buenas decisiones. De adolescente, sabe lo que quiere y sabe quién es; conoce su identidad. De adulto es fiel a su familia. Tiene mucho y mejores posibilidades de ser feliz.

En Eclesiástico 3, 9 dice “La bendición del padre da raíces firmes a la familia, …”. La bendición del padre pone el esqueleto de la familia; confiere firmeza; transmite la auto-valoración. Mientras que la bendición de la madre pone el corazón; transmite al niño o a la niña la habilidad de comunicarse afectivamente con las personas.

¿En qué consiste la bendición?,¿cómo se transmite?, Consideremos los siguientes 5 muy importantes aspectos:

1er aspecto de la bendición:Un toque amoroso significativo

Esto es contacto físico, caricias, abrazos, besos, palmaditas en la espalda, en fin, muchas maneras de tocar al niño haciéndole ver que es querido. Para el niño lo que no puede tocar no es real o no lo conoce.
Veamos Génesis 48, 6-10: Jacob, también llamado Israel, se fijó en los hijos de José, a pesar de que, por los años, veía muy poco. Le pidió a José que le acerque sus hijos para bendecirlos. Entonces los abrazó, los besó y los bendijo. Hubo, pues, un contacto amoroso, con ternura. Pero antes se fijó en ellos. ¿Tus papás se fijaban en ti? En Marcos 10, 16 Jesús toma en sus brazos a los niños, los abraza contra su pecho, su corazón, y los bendice. Con ese gesto nos enseña la necesidad de acariciar a nuestros niños y de fijarnos en ellos. El niño que no es acariciado tiene un pozo seco, un gran vacío afectivo, que, si no es sanado, puede llevar durante toda su vida. ¡Hay tantas familias en que los hijos no son acariciados! ¡Tantos jóvenes y adultos que andan ansiosos en busca de caricias que de niños no recibieron! Y muchas veces las caricias que reciben son insanas, y en lugares inadecuados. Esto es la causa básica de la búsqueda ansiosa de sexualidad desordenada. También de la homosexualidad, pues el niño que no recibió las caricias de papá, de adolescente es muy sensible al afecto de otro hombre que le ofrece afecto y amistad, y si éste es homosexual, tratará de introducirlo en su círculo.

2do aspecto de la bendición: Palabras amorosas

El niño necesita que le digan que lo quieren. Necesita escuchar palabras amorosas de papá y de mamá que afirmen su convicción de que es querido, y muy querido. En Santiago capítulo 3, el apóstol nos habla del tremendo poder que tiene la lengua, esto es la palabra, para bendecir y maldecir. Palabras hirientes dichas con enojo, tales como “Eres un bruto”, “No vales nada”, “Eres un cero a la izquierda”, toda clase de críticas negativas e insultos, pueden destruir la personalidad y la vida de un niño. En 1a Samuel 20, 27-34 el rey Saúl maldice a su hijo Jonatán por su amistad con David. Lo trata con palabras injuriosas, lo hiere, lo aniquila. El niño quiere ver a su papá y a su mamá como superhéroes. Pero si no tiene la bendición aprende que él tiene que ser el fuerte, duro, no expresar sentimientos. Andando el tiempo se vuelve él mismo en un padre que no sabe decir palabras amorosas a sus hijos, que no sabe dar la bendición.

3er aspecto de la bendición: La atención

Para el niño y la niña amor es tiempo. Tiempo del papá y tiempo de la mamá, lleno de atención al hijo, a sus intereses, a sus juegos, a sus tareas, a sus deportes, que entren en su campo, que le escuchen. Uno necesita sentirse que tiene un valor único para el papá y para la mamá. ¿Tu papá sabía cuál es tu color favorito? ¿Tú sabes cuál es el color favorito de cada uno de tus hijos? Cuando uno no tiene la bendición trata de aparentar ser más de lo que es. Cuando papá no se fija, estamos buscando que alguien se fije. Así la niña que tiene la herida paterna se viste sexy para atraer la atención de los varones. Es por eso que en la moda femenina predomina ese tipo de vestimenta. Entretanto, los hombres jóvenes, y no tan jóvenes, pretenden verse como Tarzán, cuando en realidad se sienten como Chita, el mono. O bien, se vuelven super activos, capaces de hacer mucho más que los demás.

Para el niño, hasta los 3 años de edad su mamá es todo. Ve al papá como otra mamá. De ahí en adelante el papá va tomando un papel central. Quiere verlo como su héroe. Pero, cuando no recibe la bendición paterna, y ve que el papá no es lo que él esperaba, busca otros héroes por fuera, que puede ser un rockero, un deportista famoso, un artista, etc. Entonces trata de parecerse a su héroe, copia sus peinados, se viste como su héroe, trata de actuar como él, o sea, aparenta ser lo que no es.

4to aspecto de la bendición: Imagen de futuro, el Plan de Dios para el hijo

Papá y mamá ayudan a descubrir el futuro para el hijo o la hija, el plan de Dios para su vida, pintándole una imagen positiva. Un buen ejemplo es Génesis 27, 28-29, donde Isaac bendice a su hijo Jacob. Así los padres deben bendecir a sus hijos: “Que Dios te de abundancia en tu vida”. “Tú eres bueno para esto, haz el empeño porque te irá bien; tendrás éxito”.
Cuándo tu papá y tu mamá te hablaban de tu futuro, ¿escuchaste una imagen positiva o una negativa?

5to aspecto de la bendición: La corrección y la disciplina

Proverbios 3, 11-12 señala: “No rechaces, hijo mío, el castigo del Señor, no te enojes con su corrección, porque al que ama lo reprende el Señor, como un padre al hijo querido”. La corrección es necesaria en la bendición, pero siempre como una oportunidad de instrucción, de crecimiento. Una corrección firme, con reglas claras, sin insultos ni críticas ácidas.

¿Cómo sanar la falta de bendición?

Quien no ha recibido la bendición es super crítico(a) consigo mismo. Es hiper sensible; se siente criticado(a). Tiene fuertes impulsos de enojo y celos. Anda en busca de aprobación. Se compara con otros. Trata de parecer fuerte. A menudo es hiper activo(a). Si es mujer se viste sexy. Tiende a una vida sexual desordenada. Cuando peca le cuesta pedir perdón, y le cuesta mucho tiempo recuperar la paz. Suele reírse para ocultar su dolor. No sabe conectarse adecuadamente con los otros. Se siente solo o sola. Una cosa es sufrir; otra cosa es sufrir solo. Dios dijo que no es bueno que el hombre esté solo. Entonces, es bueno buscar ayuda, en un hombre o una mujer de Dios, lleno(a) del Espíritu Santo, de espíritu de sabiduría, que no se va a aprovechar de ti, que te escuche, que te preste atención.
Es cosa de leer en Sabiduría 1,4: “La sabiduría no entrará en un alma pecaminosa”. Por eso aléjate de lo que te induce a pecar. O en el Salmo 27, 10: “Si mi padre y mi madre me abandonan, tú te harás cargo de mí”. El Señor puede suplir plenamente la carencia de la bendición paterna y materna. Sólo confía en El y sigue los siguientes pasos:

1.- Admite la verdad. Debemos ser francos y reconocer nuestras carencias y nuestras debilidades. Habla tu verdad. Llora, es bueno llorar, es sanador. Mira las etapas de tu vida. Date permiso para sentir y expresar lo que sientes. Si es necesario, clámale al Señor.

2.-  Tengo que permitirme tocar el fondo de mi corazón. Tengo que dejar de esquivar mi dolor. El primer paso para mi resurrección es sentir mi dolor, aceptarlo y asumirlo.

3.- Abandonar la ilusión o el sueño de que papá y mamá algún día llegarán a ser como yo he anhelado. Que algún día me dirán que están orgullosos de mí, que me dirán cuánto me quieren. Hay que admitir que nunca serán como yo los he soñado. Debo aprender a aceptarlos como son. Como adultos, tenemos que aprender a ser como niños, hijos favoritos del Padre Dios. Aprender que a los ojos de nuestro Dios somos preciosos, no importa lo que hayamos hecho o dejado de hacer. Su inmenso amor llena todas nuestras carencias afectivas o de cualquier tipo. Aprende pues a descansar en Él. Él te da nuevas fuerzas para recuperar la paz y así comprender y consolar a otros, siendo instrumentos de bendición en este mundo tan necesitado.

Tomado de la Revista Pentecostés
Anuncios
Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s