La Palabra de Ciencia – Un Carisma que nos invita a escuchar La Voz del Señor

es_jmaSan Pablo en la primera Carta a los Corintios señala: “Un carisma es una manifestación exterior del Espíritu Santo” (1Cor 12, 7). Como manifestación exterior, se considera algo que se hace sensible a los sentidos; lo vemos, escuchamos, sentimos o imaginamos… interpretamos que es algo que proviene del exterior y penetra a lo profundo de nuestro corazón…, por tanto no nos pertenece, tampoco lo hemos producido nosotros mismos… y por ello aceptamos que es una gracia de Dios…

La época en la que vivimos, estamos tan íntimamente ligados a nuestro razonamiento humano, que nos llenamos de asombro, cuando escuchamos a alguien decir que es capaz de oír la voz de Dios; sin embargo, sabemos que hombres y mujeres señalados en la Biblia escucharon la voz de Dios. Es entonces, ¿un carisma del Espíritu, escuchar la voz de Dios? Imagina que un día tu cónyuge entra a la cocina y te dice: “Cariño, voy a la ferretería. Dios me dijo que construyera un arca”. ¿Cómo reaccionarías? Han pasado miles de años, así que es fácil creer que Dios realmente les habló a los personajes famosos de la Biblia y les dio instrucciones paso a paso en cada evento de la historia antigua. No cuestionamos que ellos hayan escuchado la voz de Dios, porque está escrito en su palabra. Pero si alguien hoy día asegura que ha escuchado la voz de Dios, le encerrarían o sería objeto de burlas, críticas o algunos más osados, querrían hasta obtener una consulta equivocadamente.

En la Biblia parece tan fácil, Moisés frente a la zarza ardiente, que le indicó la misión que debía cumplir con el pueblo de Israel. Adán y Eva se encontraron con Dios paseando por el Jardín del Edén en un fresco atardecer y cuando desobedecieron a Dios, escucharon claramente cuando Dios los llamaba. Isaías tenía visiones, y Samuel escuchó que Dios lo llamaba por las noches. Pablo se quedó ciego de repente y escuchó una voz que venía de los cielos.

Si observamos con detenimiento cada vez que Dios ha hablado, vemos cómo se revela ante el oyente, generalmente Él toma la iniciativa, porque es el Espíritu de Jesús el que actúa en nosotros, desde el día de nuestro Bautismo con todos sus dones y carismas. La palabra de ciencia o revelación es una manifestación exterior de algo que el Señor quiere transmitir y/o comunicar, puede ocurrir como un pensamiento, con palabras que te vienen al corazón, visiones o sensaciones, que penetran en lo más profundo del corazón del quien las oye, produciendo una alabanza, acción de gracias, emoción, llanto, reflexión o cuestionamiento.

Entonces surge la pregunta, ¿Qué debo hacer para escuchar la Voz de Dios?… Claro, está ahí la clave del éxito. ¡Orando se llega a Dios! Orando se escucha con los oídos del alma la voz de Dios. Por eso, no dejes nunca tu oración personal por muy cansado que estés y, dado que la escucha de la Voz de Dios es una conquista personal y un regalo de Dios, debes pedirla todos los días. Dile todos los días: “Señor, háblame, que tu siervo escucha… (Cfr. 1Sam 3, 9)”. Pide con la confianza, que el Señor es el primer interesado en querer hablarte.

Blanca Navarro

Ministerio de Palabra de Ciencia
Grupo de Oración “El Jardín de María Auxiliadora”
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