Devoción a la Santísima Virgen María

maria_jmaNosotros los católicos, debemos honrar y venerar a la Madre de Dios, Madre de todos, Madre tuya  y Madre mía, nuestra siempre bienaventurada Virgen María. Pero, ¿Qué significa honrar y venerar?; pues mis queridos hermanos,  nuestro Señor Jesucristo en la obra de la salvación quizo asociar a a la Santísima Virgen María.  Nuestra madre, fue llena del Espíritu Santo y es que ella desde un principio, ya era Reina del Cielo, así nos los indica la sagrada escritura, cuando Dios le dice a la serpiente lo siguiente:

“Haré que haya enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú herirás su talón” (Génesis 3:15).

Eva, nuestra primera madre, fue tentada para desobedecer a Dios y posteriormente, condujo a Adán al pecado; sin embargo, Dios es siempre tan generoso con nosotros, que nos manda una nueva madre; que por el anuncio del Ángel Gabriel, ella accedió a la voluntad de Dios y que a diferencia de Eva, siempre le obedeció humildemente.

Nuestra dulce e inmaculada madre, fue siempre virgen, antes del parto, en el parto y después del parto. El tan solo hecho de que María Santísima haya sido preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción en el seno de su madre Santa Ana y que nuestro divino Señor le haya entregado a nuestro Salvador, nuestro señor Jesucristo, sirviéndose de ella en la encarnación, en la redención y en la salvación de todos nosotros, ya la convierte en una Santa, en una Madre y en una Reina; por tal motivo, debemos honrarla y venerarla; amarla y admirarla.

Dice la sagrada escritura: “Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.” (Apocalipsis 2:1). Allí está María, rodeada de gloria, cooperando siempre con los planes que tiene Dios para nosotros, por eso debemos pedirle que interceda por nosotros, ella es nuestra abogada ante el padre, y como buena madre, siempre quiere lo mejor para nosotros. Debemos acudir siempre a ella en nuestras oraciones, por medio de ella, podemos llegar a la Casa del Padre Celestial, ella es Madre de Misericordia y Madre de la Vida, es nuestra Madre Bondadosa que ruega siempre por nosotros.

Esta honra y veneración a nuestra amada madre, es rechazada por nuestros hermanos separados y esperados (Evangélicos, Testigos de Jehová, entre otros) son ovejas perdidas por las que debemos orar para que regresen al rebaño. Ellos afirman que no debemos orar, pedirle o agradecerle a María, porque sería una ofensa para Cristo, ya que él es el único mediador; adicionalmente, afirman que María no permaneció siempre virgen, que tuvo otros hijos. Hermanos, a ellos le debemos responder, que todos los católicos sabemos que la Virgen no es Dios, y la Adoración es exclusiva de Dios (Dios Padre Creador, Dios Hijo Redentor y Dios Espíritu Santo Santificador). Cristo, es el mediador con el Padre, así lo indica la sagrada escritura en la 1ra Carta a Timoteo, 2:5. “Dios es único, y único también es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús”. María, es el camino para llegar a Cristo, pues es su madre; en tal sentido, es mediadora subordinada a Cristo. El Concilio Vaticano II menciona que la múltiple intercesión que María hace por nosotros, hace que obtengamos los dones de la salvación eterna, por tal motivo, el rezo del Santo Rosario, es muy agradable para ella, así como el rezar tres avemarías diariamente en su honor, conseguiremos una ayuda especial para tener buena muerte. María siempre fue virgen, cuando los evangelios hablan de hermanos y hermanas de Jesús, se refieren a parientes; ya que entre los hebreos se llamaban hermanos.

Debemos pedirle a nuestra Santa Madre que interceda ante el Padre por mediación de su Divino Hijo, para que podamos obedecerle y aceptar su voluntad, para que nuestros dolores se conviertan en gozo y nuestras necesidades se vean remediadas.

Cada pueblo tiene su Virgen o Patrona, pero todas son retratos de la única y verdadera Virgen María que está en el cielo en cuerpo y alma y que es siempre madre consoladora y auxiliadora de todos sus hijos.

Milangel Rondón

Anuncios
Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.